Dos referentes sumados en el Romancero gitano
Entrevista con su editor gráfico Cayetano Padilla.
¿Cómo surgió la idea de ilustrar con fotos del archivo Magnum el Romancero gitano de Lorca?
Creo que la fotografía, la imagen en general, pero la fotografía, y más aun este tipo de fotografía en particular, tiene un enorme potencial para dialogar con otras expresiones artísticas como la música o la literatura. No solo como un acompañante que ilustre o explique lo que dice el texto, si no que es capaz de generar de manera conjunta a las palabras, nuevas capas de sentido, tanto a la hora de ver la imagen como al leer la misma junto al texto, que entre ambos evoquen un nuevo significado a ojos del lector.
Partiendo de este planteamiento, consideré que escoger dos referentes de la cultura contemporánea como son Federico García Lorca y los archivos de la agencia Magnum Photos, que cuenta con varios de los fotógrafos más destacados de la historia, nos permitiría hilvanar un libro donde sus dos corazones, el texto y las imágenes, pudieran realmente conversar e interrelacionarse como iguales. También es un proyecto que bebe de fotolitos del pasado que ya ilustraron poemarios con fotografia como “Los días iluminados” de Francisco Ontañón.
De igual manera para mí como editor y por mi relación con Magnum Photos, era importante que la identidad de la agencia se viese bien reflejada. Su pluralidad, la vastedad y calidad de su archivo, y poder incluir desde sus autores más clásicos y conocidos hasta las últimas incorporaciones del colectivo, pero siempre manteniendo una coherencia en la narrativa visual que permitiese a las fotografías estar al lado de una obra de la dimensión del Romancero Gitanopero sin resultar irrelevantes o inconexas con la obra de Lorca.

¿Cuál crees que es la relación entre texto e imagen en esta edición?
Diría que la universalidad y la eterna contemporaneidad de ambos entremezclan de manera muy especial. Los versos de Lorca en el Romancero Gitano tienen una marcada impronta española, andaluza y muestra un vínculo evidente con la experiencia vital del pueblo gitano. Pero aun moviendo en esas coordinas muy especificas no dejan de ser comprensibles y sugerentes en todo el mundo y en cierta medida hemos querido reflejar esa universalidad en el discurso visual, con imágenes que si bien no siempre hablan de los mismos escenarios o contextos que los descritos por Lorca, funcionan por su gran potencia visual y por reflejar realidades de la experiencia humana como el amor, el luto o la alegría presentes en todas las sociedades.
Aun así y gracias a la riqueza y variedad del archivo de Magnum, en varios de los romances sí que hemos podido incluir imágenes que reflejan de manera más cercana el texto, especialmente en lo relativo a respetar el acento gitano de la obra.
Creo que el principal reto del libro como editor ha sido sostener esa tensión entre imágenes y texto, no ser demasiado explícito ni caer en planteamientos muy rebuscados, que la experiencia de leer y ver las imágenes fuese fluida y comprensible, pero interesante y en ocasiones desafiante para el lector.

¿De todos los poemas de esta obra, cuál ha resultado más difícil encontrar las fotografías adecuadas y de cuál te encuentras más satisfecho?
El más difícil ha sido «Romance de la Guardia Civil Española». Es un poema donde Lorca plantea por un lado un escenario muy específico, un campamento gitano es desmantelado por la Guardia Civil en la época de Navidad, pero todo se desarrolla en un marco casi onírico, en una ciudad sin tiempo donde los versos saltan de elementos bíblicos a descripciones bélicas… el reflejar esos dos aspectos de una realidad concreta y un envoltorio de fantasía fue sin duda un reto.
Estoy contento con todos claro está, pero el primer romance que abre el libro que es el «Romance de la Luna Luna» y luego el «Romance sonámbulo» diría que son los dos que me parecen más redondos. En el caso del primero considero que la dimensión simbólica de las imágenes se integra muy bien con las palabras de Lorca y dotan al conjunto de una gran sugestionabilidad, y en el segundo, que es el romance de la famosa coplilla de «verde que te quiero verde» use esa afirmación cromática como guía en la elección de las fotos y creo que el resultado es muy bueno.

¿A quién se dirige esta edición?
Espero que sea una edición que guste a muchos tipos de lectores y que incluso al lector de poesía, que en principio puede no tener especial interés en el mundo de la fotografía, le sirva para adentrarse en una forma de expresión artística y de leer las imágenes fotográficas que quizás, en un mundo como el de hoy tan saturado de elementos visuales, no se había parado a pensar nunca.
Fuera de ello creo si bien no es un fotolibro al uso sí que tiene suficientes elementos propios de ese formato como para entrar en la biblioteca de un amante de los libros de fotografía y espero que sea así pues me gustaría repetir con otros poemarios, autores, fotógrafos…

Además del fotógrafo checo Josef Koudelka con su mítica obra gráfica sobre el mundo gitano, ¿qué otros fotógrafos destacarías de esta edición?
Magnum Photos es una agencia que representa casi un centenar de autores por lo que no habría sido posible el incluir una imagen de cada uno, ni eso habría sido un enfoque adecuado para el proyecto, pero si hablamos de su labor retratando al pueblo Rom, hay que mencionar a Nikos Economopoulos, cuya obra centrada en las comunidades gitanas de los Balcanes, contrasta estilísticamente mucho con Koudelka y complementa muy bien las imágenes del autor checo.
Destacaría otros autores cuyas imágenes aparecen en varios de los romances como Patrick Zachmann, Ferdinando Scianna o Cristina García Rodero, autores que tienen fotografías que parecen en algunos casos tomadas para acompañar a las estrofas de Lorca, que parecen a veces una extension visual de los versos lorquianos.

Como responsable de la edición gráfica y de la agencia Contacto, representantes de Magnum en España, ¿qué aporta este archivo al mundo de la fotografía?
Para mí, Magnum hoy es sobre todo la reivindicación de cómo la visión, la mirada particular de un fotógrafo, puede destilar en una forma de narrativa concreta y diferenciada.
Más allá del testimonio visual directo, lo que Magnum Photos aporta al mundo es esa capacidad de elevar lo cotidiano o lo trágico a la categoría de arte gracias a un lenguaje visual único. Ese concepto del «momento decisivo» de su fundador Henri Cartier-Bresson les deja como legado y base fundacional, se traduce en una forma de mirar con intención, donde la belleza y la realidad se enfrentan, donde sus fotos aun siendo excepcionales visual y técnicamente al mismo tiempo, llevan una profunda carga emocional que las lleva a otro nivel narrativo.
Javier de Juan y Peñalosa
JdeJ Editores

























